lunes, 20 de diciembre de 2010

Un paneo general de la creación

Gea parió ella sola a Urano (el cielo), ''para que la cubriese y la rodease por completo, y fuera hogar seguro y eterno para los bienaventurados dioses'' y a continuación a las Montañas y al Ponto (el mar). Copuló con Urano y nacieron las primeras divinidades: doce poderosos Titanes (seis varones y seis mujeres, las Titánides), tres Cíclopes, llamados Brontes (''Trueno''), Estéropes (''Relampago'') y Arges (''Brillantez'') y tres montruos con cien manos cada unos, los Hecatónquiros, llamados Coto, Briareo y Giges. Urano quedó horrorizado con sus retoños y los encerró en las entrañas del mundo, pero en venganza, Gea convenció al Titán más joven, Crono, de que castrase a su padre y se hiciese con el poder. La sangre de la herida de Urano engendró gigantes, ninfas y a las Furias, mientras que sus genitales cayeron al mar y se convirtieron en espuma blanca, de la que nació Afrodita, diosa del deseo y la sexualidad.
Los Titanes poblaron el mundo de semidioses copulando con ningas o entre ellos: los hijos de Hiperión y su hermana Tía, por ejemplo, fueron Helios (el sol), Selene (la luna) y Eos (el alba). Otro Titán, Jápeto, se apareó con la Oceánide Clímene, que tuvo cuatro hijos, los más famosos de los cuales fueron Prometeo (''Previsor'') y Atlas, quien, tras la derrota de los Titanes, fue condenado por Zeus a sujetar los cielos en el extremo occidental del mundo: el Atlántico deriva de su nombre. Sus hermanos eran Menecio y Epitemeo (''Deseoso'') marido de Pandora. Cándido y temerario, Epitemeo era la antítesis de Prometeo. Crono tuvo varios hijos con Rea, y como temía que lo derrocasen se los tragaba en cuanto nacían; pero cuando Rea dio a luz a Zeus engañó a su marido, cubriendo una piedra como si se tratara de un niño y Crono se la tragó. Zeus creció y planeó una venganza. Venció en la batalla contra los Titanes, la Titanomaquia, tras haber fortalecido su posición con un truco: Metis, hija del Titán Océano, le sirvió a Crono una bebida que le hizo vomitar a los hermanos y hermanas de Zeus (Posidón, Hades, Hera, Démeter y Hestia), que se sumaron a la causa de Zeus. También le apoyaron los Cíclopes y los Hecatónquiros, a quienes Crono tenía prisioneros y Zeus liberó.
Tras la caída de los Titanes, unos gigantes monstruosos que habían nacido de la sangre de Urano retaron a Zeus, que dirigió a los dioses en la Gigantomaquia, la batalla contra los Gigantes, de la que salió victoriosos, estableciéndose como jefe supremo de los cielos y la tierra. Declaró al Olimpo, el monte más alto del mundo, morada de los dioses vencedores.